océano

Mostrando entradas con la etiqueta él. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta él. Mostrar todas las entradas

12.9.10

Reload

Volví. Tal vez ya nadie de mis 20 seguidores lea esto, tal vez nunca nadie lo leyó realmente. Pero acá estoy. Estuve releyendo el blog y muchas ganas me dieron de volver. Me di cuenta de muchas cosas, también. Ya no soy un ser tan sensible. X me enseñó muchas cosas en cuestión de hombres. No él, él no puede, pudo, ni va a poder enseñarle nada a nadie. Si no que la situación. Puedo ver a simple vista quien me va a lastimar, quien me está pelotudeando, quien no me valora. Y ahora puedo aprender a hacerme valorar.

Pero, como se suponía que pasaría, ahora hay otro x. Que le voy a decir "y" porque ésto no me quiere dejar usar colores. Un pelotudo. Sí, otro. Tengo tendencia a que me gusten los pendejos, los infantiles, los que no saben lo que quieren, los que no pueden llegar a valorar la inmensidad de una persona jamás. Los que ven solo lo de afuera. Etcétera. Y es un tonto. Un tonto que me gusta. Podría contar toda la historia pero no voy a hacerlo. Simplemente decir que ahora tengo que decidir qué hacer. Y, perdón, creo que no aprendí nada. Es todo igual a x. Tengo que elegir si estar con el en noches locas, ser feliz con sus besos, sentirme completa, aferrarme a esos abrazos como nunca a nada en mi vida, y al día siguiente sentirme usada, no valorada; o dejar de darle esos besos que tan bien me hacen pero, a la vez, tanto me asesinan. No me siento capacitada para elegir. Tampoco me creo tan capaz como para poder negarme a algo que me da tanto placer instantáneo. No soy tan madura como para negar un lindo ahora por un mal después. Aunque debería. Aunque me había decidido a hacerlo, a dejar de darle besos por más que me completen lo que me está faltando todo el tiempo. Pero una voz muy importante para mí me dijo que tratara de tomarme las cosas de otra forma y me llenara y recargara con esos besos. Que si podía tomarme las cosas de otra manera; ya de antemano saber cuáles son sus intenciones conmigo, tal vez al día siguiente no sufriera. Una vez más, no sé qué hacer. Esto me hace pensar que la culpa, tal vez, no era de x si no mía. Porque ahora, con otro x que es y, la situación es igual. Soy una pendeja que no conoce el amor, y si seguimos a éste punto de histeria, tampoco lo voy a conocer ni por asomo (porque no sé si ustedes, pero ésto me hace dar cuenta que siempre me engancho con los que me hacen muy mal).

8.12.09

salir a tropezar

maripositas que se me escapan de la boca cuando me sonrío y a la vez, me sonrojo.
maripositas que se depositaron en mi panza y le prometen a mi mente que van a quedarse. ¿les creo y me ilusiono o le busco alguna explicación racional?
otra vez me siento en séptimo grado y eso me hace feliz. okey, acepto que por mi ausencia de relaciones amorosas y sentimiento de estar enamorada, cualquier amorío (que a veces ni siquiera llegó a darse) me desvela de noche, me hace transpirar las manos y me revuelve el estómago. sin embargo la estoy pasando bien. así que, ¿por qué no dejarle a mi frágil cerebro y débil corazón seguir entusiasmándose?
habrá que encontrar un lugar para esconderse o habrá que entrometerse un poco más

22.11.09

muerto el perro, se acabó la rabia

Será que estoy de vuelta porque otra vez me sentí ahogada.
Será que no aprendí absolutamente nada, será que de vuelta estoy teniendo que poner una etiqueta llamada él que habla del mismo "él" de siempre. Ya ni me parece necesario ponerle de nombre x, creo que alguien que una vez en su vida entró a éste blog ya entiende un poco de qué se trata. Una entrada dice que lo ama, la otra dice que no quiere sufrir más, y la tercera dice que nunca más va a volver a caer en sus redes. En la cuarta se justifica el por qué volvió a enredarse en lo mismo, y en la quinta analiza una estrategia para no volver a equivocarse. En la sexta entrada volvió a caer, pero dice que simplemente se dejó ser, que hizo lo que quiso para pasarla bien en el momento. En la séptima se explica que se dio cuenta de que más allá de pasar un buen momento, se está dejando forrear por un pendejo. Hay más entradas con etiquetas "él", sí. Pero son todas iguales, supongo que entenderán lo que quiero decir.
Hablo un poco en tercera persona, porque cuando él está cerca me desconozco. No soy yo, no soy la misma de siempre. Me saca de mi lugar y me hace hacer cosas que yo normalmente no haría ni por asomo. Me encuentro en una noche creyendo que por fin me liberé de él y que ni influye más en mí, y cuando el sol se encarga de hacerme notar que hice cualquiera y le cuento a alguien la situación, me doy cuenta que estuve disponible para él, dejándole hacer lo que quería conmigo. Que mi voluntad nunca basta para ganarle a la manipulación que tiene en cuánto a mí.
Papá me dijo muchas cosas hoy y tiene razón. La voz de la experiencia es, sin duda, la que hay que escuchar. ¿Voy a seguir dejándome boludear por un gil así? Más allá de todo, lo más importante que hay en todo el mundo soy yo y nadie más. Tengo que hacerme valer, si me pierdo a mí me quedo vacía. No es un pensamientos egoísta para nada, pero si uno no se tiene a sí mismo no puede querer a otros, cuidar a otros, entregarse en cuerpo y alma.
En fin. No sé qué más decir. Tengo una mezcla de pensamientos lamentable. Pensar que cuando llegué estaba hiper contenta con todo, y después de contárselo a mi viejo y de que me haga dar cuenta que soy una dominada de miérda; estoy bastante deprimida. Papá me convenció de que me olvide al cien porciento (como si no me lo hubiera propuesto antes). Me dijo que dejara de ir a los lugares que yo sabía que él iba a estar. Le dije "huyendo de los problemas no se arregla nada". Me quise hacer la rebelde, la revolucionaria, y me dijo algo muy cierto. Con ese pretexto yo busco seguir viéndolo y después tropiezo. "Muerto el perro, se acabó la rabia", me dijo después.

24.9.09

No sé si tengo miedo, pero estoy alerta. La última vez estaba convencida de negarme a todo, y sin embargo estuve a demasiado poco de aceptar. Me puede, está clarísimo. Ésta vez no estoy tan al extremo, no estoy tan convencida de decir NO. Eso me da miedo, eso me alarma. Que un "no sé" seguramente vaya a ser un "sí" del que después voy a arrepentirme. Lo siento, no puedo manejar mis convicciones. Ya se verá.

23.8.09

(fin)gir

Creí que era tema superado. Creí que volver a verlo iba a darme igual, o que si me afectaba iba a poder manejarlo. Que mis emociones iban a estar controladas, que mi corazón o lo que miérda fuera iba a manejar cualquier instinto de ese sentimiento maldito que no puede ser amor.
Estaba un poco equivocada. Sólo un poco. Manejé mis emociones, mis sensaciones, mis ganas de dar y expresar el "amor" que tengo adentro. Pero las sentí más fuertes que nunca, me llenaron el alma y me asfixiaron. Eso pasó. Me asfixié pero aún así no solté todo. Tuve voluntad, usé la cabeza. Pero los sentimientos siguen estando ahí, igual o más radiantes que siempre. Esperando la oportunidad para escaparse y arruinar todo lo que me está costando esto de fingir que no me pasa nada. Porque lo que hago no es más que eso, fingir, fingir y seguir fingiendo.

1.8.09

basta de sapos

Me encanta la fiesta. Salir de noche, conocer gente. Chicos, más que nada. Estar con mis amigas y cagarnos de risa. Boludear personas, mentirles. Inventar personajes, seducir muchachos. Mentir con la edad y la nacionalidad. Fingir que soy muda. Divertirme pero seriamente, darme vuelta y reirme a carcajadas con mis amigas.
Un chico se me acerca. Me gusta, "está bueno". Después de un rato largo de charla amistosa, primero y después histeriqueo inteligente, le permito darme un beso. Pasan unos segundos y me aburro. No siento nada. No me moviliza nada dentro mío. Meto una excusa y me voy. El chico me persigue. Me dice cosas re lindas, que soy una mina distinta, que se da cuenta que soy simpática e inteligente, que aparte soy linda. Que conmigo se divirtió. Que soy hiper graciosa, que soy diferente a todas. Chamuyo, le digo. Insiste que no. Que es en serio, que si aceptaría algún día ir a tomar una coca. No quiero mentirle y le digo que no sé. Mis amigas me esperan, nos vamos a ir de la fiesta. Le digo que me tengo que ir. Me pide otro beso y yo no tengo ganas. Le digo que chau, que me voy. Me dice que le prometa que vamos a ir a tomar una coca. Le digo que no quiero prometerle cosas que no voy a cumplir, que no sé. Me encaja un beso algo violento y me voy.
No me puse a pensar en el tema mientras caminabamos a la parada del 152, ni mientras nos bajábamos de él. Tampoco mientras esperaba el 141, ni cuando estábamos encima. En esos momentos seguí riéndome como siempre con mis amigas. Recordando momentos hiper graciosos de la noche, picardías de pendejas de quince años.
Pero antes de dormirme, cuando ya le estaba permitiendo a mi conciente descansar y dejar ser al inconciente, en ese momento de transición, sufrí. Y pensé. Me di cuenta que un beso de un extraño, por más tierno que sea, no me satisface emocionalmente. Que me deja vacía así como estoy, que no me llena. En cambio un beso con alguien por quien sentís cosas, alguien que te mueve el piso, alguien que querés y que estás contando los días para verlo, te llena el alma, el corazón, la panza, todo. Te complementa, te reconstruye. Te hace sentir pleno.
Ahora la cuestión es encontrar a alguien que me haga sentir así. Seguiré besando sapos, en ese caso.

26.7.09

tu llave y mis cerrojos

No voy a volver a escribir sobre x. Puedo llegar a nombrar a otro x, pero va a ir con otro color. Un verde, otro azul, hasta un amarillo o un lila. Pero nunca más van a ver en éste blog que se nombre a x. Una incógnita pasada, terminada. La ecuación se dio por vencida. Nunca los dos lados del igual coincidieron. Por más pasadas de lado a lado de otros factores bien hechas que hice.
Desde hace unos días que vengo repitiendo y repitiendo con quienes hablo lo mismo. Mi hermana, mis amigas, hasta mi vieja. Mi mente es conciente de lo pendejo que x es. De que está en una etapa de su vida que no le importa nadie más que él. No tiene tiempo de querer a otros. Es inmaduro, inconciente de las cosas que dice. No sabe todo lo que me hirió y estoy segura que puede hacerlo mucho más. No puedo culparlo porque su cabeza vaya lento, porque se haya estancado en los doce, aún teniendo 17. Lo que quiero decir es que cuando digo "me gusta x", tengo que hacer una aclaración. Porque cualquiera comprendería que estoy queriendo decir que me gusta cómo es, me gusta cómo me trata, me gusta su forma de ser y la de no ser, también. Y sin embargo, no me gusta un carajo ninguno de esos ítems. Entonces me explico "a la parte del cuerpo que sea que hace que alguien nos atraiga, que nos desespere su presencia, que nos haga hasta llorar a veces; a ésa parte, le gusta". Seguramente nadie me entiende. Todos me dicen "claro", pero no entienden un carajo. No me importa. Sólo quiero saber si es el alma, o el dedo gordo del pie lo que hace que quiera abrazarlo apenas aparece, oler su perfume, sentir sus labios sobre los míos.
El punto es que, sin duda, esta parte, es bastante inconciente. Es estúpida e ingenua. Inocente como ella sola. Se deja guiar por los bienes a corto plazo y no piensa en todo lo que sufro después. Estuvo dispuesta a aceptar más de una vez un beso, o más de uno, sin comprender las lágrimas que iban a venir después.
Por eso es que hoy, o hace un par de días en realidad, decidí que mi mente domine a esta-maldita-parte. Que la calle, que no la deje ser. Que la aplaste y la ahogue en los momentos en los que él está cerca. En los que podría hacer cualquier idiotez.
Por éso es ésta decisión de adiós para siempre. Ya no voy a dejarme ser feliz en un beso borracho, sabiendo que después se vienen meses y meses de tormenta. Es algo que no voy a permitirme. Yo merezco otra cosa. Aún sabiendo que soy x, sin duda merezco otra cosa.
Ya superé la primer prueba. Pude disfrutar de una noche siendole totalmente indiferente. Me divertí como pocas veces. Estoy feliz y conforme conmigo misma. Estoy logrando extriparlo de mi mente. Una de las condiciones es no volver a nombrarlo acá. No volver a necesitar nombrarlo. Confío en mí y en mis ganas de volver a sentirme plena y de que mi corazón se reconstruya. Es que, como siempre digo, no me rompieron el corazón. Soy pendeja todavía para entregarlo entero y permitir que lo rompan. Me lo rasguñaron un poquito.

14.7.09

todavía siento

me acuerdo cuando un día dije, basta de hablar de "amor" (o lo que sea que me esté pasando) en este blog. y acá me encuentro de vuelta, teniendo que contar qué pasó ésta vez. que, claro que es malo. porque si no lo fuera estaría con una sonrisa bailando y gritando. eufórica.
odio tener que contarlo de vuelta. conté todos los episodios a todas mis amigas (una por una), a desconocidos vía messenger, a todos. cualquier excusa para hablar de él, para mí es perfecta. cuando lo cuento, es como volver a vivirlo. cuando recuerdo algo hermoso, soy feliz de vuelta. y cuando cuento algún momento en que se vea explícita su inmadurez y mi atracción inescondible por él, sufro nuevamente. como si estuviera ahí mismo bancándome un maltrato de vuelta.
después de este fin de semana, estoy triste y eso es lo relevante. que haya habido un momento hermoso, que yo haya tocado el cielo con las manos por un instante, se vuelve algo secundario. porque lo último que sucedió fue la reaparición de y. reaparición y repentina unión con x. después de lo mío con él. sí. todo opacado por la nueva maldita incógnita naranja, que pensé que había desaparecido por completo.

la verdad que quiero ponerle un freno a todo ésto. a que mi mente de siempre las vueltas suficientes como para que si x viene hacia a mí, yo seguirlo. había tomado una decisión y no sé cómo se tergiversó todo. lo que sé es que gran parte de mi cerebro tiene sellada la letra x. sé también que todo lo que sucede con respecto a él, me entristece. hoy pasé caminando por el lugar en el que me besó por primera vez. tiempos en los que él me buscaba a mí y yo accedí a besarlo casi por resignación. creo que lloré un poco. me subí al colectivo todavía angustiada. el viaje se pasó en un segundo porque mi mente se limitaba a enredarse y enredarse en un laberinto sin salida. o con salidas que no me gustan. todas las soluciones que aparecen, no me convencen, no están de la mano de mi felicidad. la más factible es olvidarlo, definitivamente. decido eso, pero a la vez cualquier cosa me hace acordar a él y todo el tiempo quiero escuchar canciones tristes, recordarlo y largarme a llorar. no quiero pensar más en él, quiero liberar mi mente de x para siempre, o al menos para que madure. y a la vez, siento que me aburriría si no tuviera a x en mi mente. porque, aparte de ser el chico que me gusta y que quiero tanto hoy en día, es como un objetivo. a veces pienso que sólo por eso me gusta, pero después me deprimo dándome cuenta que no. pero, sea como sea, tener a x en la mente hace que yo me sienta viva. que tenga dudas, nervios, y cosquilleos extraños por el cuerpo a cada rato. que me surja llorar y deprimirme. sé que ésto último no se destaca por lindo, pero son distintos factores que me hacen dar cuenta de que todavía siento.

"es que tengo que dejar de pensar en vos, pero tengo también tantas ganas de verte". bien dicho, mr intoxicado.

5.7.09

sin embargo

parece que no fue un acting la oración final de la entrada anterior. parece que cumplí, que utilicé la indiferencia como mejor amiga. también parece que a él nada movilizó. que no me buscó. fue una noche en la que estuvimos alejados todo el tiempo, aún estando en un mismo ambiente. cruzábamos miradas. me miraba desde arriba, con superioridad. decidí dejar de mirarlo, ¿quién carajo se cree que es? después de una noche neutra (consideraría un triunfo el hecho de que él haya venido hacia mí, y una derrota que yo haya terminado atrás de él como-de-costumbre), en realidad mientras ésta transcurría, tuve una sensación de angustia inexplicable. a eso de las 2 de la mañana. tempranísimo. un ahogo interior. ¿por x? me tiré a mirar el cielo, sola. todos estaban por ahí festejando. la luna estaba envuelta por un círculo. la luna estaba en el punto medio del círculo, ni un centímetro más corrida. era un círculo perfecto, iluminado. era amplio comparado con la luna. era raro, rarísimo lo que estaba viendo y por un rato, me animó. después de que empecé a gritar por ahí "miren el cielo", me distraje otro rato. pero después las nubes se encargaron de correr ese círculo raro. tal vez fue una señal, de esas inútiles que no dicen nada, o de esas imposibles de entender. pero el círculo se fue y la angustia volvió a mi alma. así lo digo, porque así lo sentía. no soy partidaria de lo cursi, pero sentía una cosa horrible en el pecho. no lo hablé con nadie, o tal vez sólo me limité a decir "estoy angustiada", y que todos me hagan algún chiste. un rato después, me olvidé y seguí con mi noche. riéndome y pasándola bien con amigos. x se había corrido del mapa (aunque yo, in/sub/concientemente deseaba que volviera).
hoy la angustia volvió. unas cuadras que podría haber hecho en el auto de mi mamá las hice a pie, dejándome ser. en realidad, creo que hice un esfuerzo por llorar. sentía que era la única manera para desatar el nudo de garganta, aflojar el dolor en el pecho. lloré un poco y otro poco pensé. no había mucho qué pensar. o mejor dicho sí, pero no había respuesta alguna. ¿qué me está pasando? x no puede ser. NO ME LO PERMITO. no me puede estar llegando tanto.
no, no, y NO. porque yo podría pelearla. una vez que me pasan cosas en serio podría agarrar y encararlo, cortar con la histeria. decirle: ¿qué hacemos?. pero yo no quiero hacer nada con él, porque es muy pendejo. y perdón que siga repitiendolo, pero no hay otra manera para describirlo: PENDEJO, NENE, INMADURO. ¿entoneces me quedo en el molde? ¿me sigo bancando noches de indiferencia? parece que sí. let it be es mi mayor filosofía. a implementarla como nunca...?

29.6.09

mi estado x natural

voy a decir todo en unas pocas palabras.
la noche arranca con x buscándome, yo siendo difícil, mostrándome inmune a su hermosura (que ni siquiera es hermosura si se lo mira objetivamente, pero juro que sí desde mis ojos). no sé bien cómo, por qué, ni tampoco en qué preciso momento; pero al final de la noche, terminé yo buscándolo, yo bancándo sus maltratos, yo rogándole un beso. al principio fui especial, pero esa no era yo. un rato después, la metamorfosis finalizó y regresé a mi estado x natural.
el punto es que me agarra una nostalgia inmensa cuando recuerdo el momento de esa noche en la que él vino a mí. mi felicidad indescriptible, creyendo que esa noche sí iba a ser especial, dejando a un lado que ese concepto nunca va a poder relacionarse conmigo. que nada se va a destacar por bueno, que todo siempre va a terminar mediocrizandose. y si no existe ese verbo no me importa un carajo. y tampoco me interesa haberme ido de boca con una mala palabra.
lo peor es que todavía no estallé. son sólo pequeños escapes que anticipan lo que se viene. x, la próxima ni siquiera te dirijo la palabra (¿suena creíble? tal vez lo mío sea la actuación)

21.6.09

extraños cálculos

x+y=-x

dicen que tenemos subconciente, inconciente y conciente. sin duda me es imposible establecer la diferencia, pero sé que cada una de estas partes está teniendo distintas visiones y proyecciones de lo que me está pasando.
por un lado, deseo profundamente que x me deje de histeriquear. por otro, tengo miedo que si ésto pasa, deje de gustarme. estoy sintiendo algo que nunca sentí. que me guste un chico, que hayan pasado cosas, que no sea platónico. no me animo a decir amor. pero me gusta pensar que puede serlo. o no, no quiero que lo sea. es un pendejo. sin duda, no quiero que mi x sea un pendejo inmaduro. pero nunca me pasó algo así. nunca sentí que podía escuchar una canción y deprimirme. juro que un poquito lo disfruto. y otro poco, me genera impotencia inmensa.
si lo quiero, y sé que algo me quiere. si me gusta y algo tengo que gustarle. ¿qué impide que estemos bien? las respuestas surgen solas. a) ni siquiera sé qué es lo que quiero con él, para ser sincera no estoy segura de querer algo preciso. b) ella, y. escribiendo el ítem a, me di cuenta que lo que quiero es que el me quiera. que me busque y poder ser yo la histérica esta vez. de vuelta. como antes. como cuando yo me enojaba si me tiraba una indirecta. como cuando quería dejarle claro todo el tiempo que sólo eramos amigos. lo que es la histeria humana. x y yo, x, la representamos a la perfección. y yo soy una imbécil que no puedo fingir que me muero por él. si se creía mil antes, ahora se cree cincomil. y su histeria crece con mis estúpidas demostraciones impulsivas. ya es tiempo de cambiar, no? siempre es tiempo. pero nunca cambio. tal vez porque mi sub/in/con no quiere, tal vez porque me es imposible, tal vez porque como siempre no soy perseverante. pero es una maldita realidad. estamos a seis meses de haber deseado un buen año a todos, y yo sigo siendo la misma x.

hoy, estoy en negativo. para que ésto cambie, la ecuación tiene que modificarse o desaparecer por completo. que x cambie de número, que sea otro. que la incógnita se modifique, y, en consecuencia, también y. espero que sea la última vez que hablo de "amor", o lo que sea, en este blog. me pudre, y supongo que a todos. de todas maneras, ¿quién lee este blog? ¿a quién le interesa lo que le pasa a una más? ni siquiera a mí. COMO SEA.

15.6.09

que si que no que no que si

después nos dicen histéricas a las mujeres
ok, está bien, me gustás porque me histeriqueás y eso me convierte en histérica en consecuencia. ¿pero y tus idas y vueltas? ¿y tus "andate con mengano, x" hiper celosos para después volver y darme un beso? ¿y tus enojos falsos para que te diga "no te enojes, x"?
sí, eso mismo que hace que en éste momento te tenga en mi mente como nunca pensé que iba a tenerte a vos, que te convertiste en mi x por tus dotes histéricos y pendejos, que también hacen que te odie y piense que sos un imbécil.

la esperanza de este instante es que mañana mismo dejes de ser x. que haya sido un flash de fin de semana y si te he visto, no me acuerdo.

12.5.09

ecuador y meridiano de greenwich

Sólo recuerdo que fueron muchas palabras. No entendía lo que me decías, hasta que aclaraste, con cierto mal humor: "que te quiero, equis, quiero estar con vos, no entendés?" Traté de no escucharte. De que no me lleguen tus palabras al corazón, al alma, a la esencia. Focalicé todas mis fuerzas en que mi mente no llegara a asimilar esas palabras. No quería que se me escape un "yo también". No quería notar que sentíamos cosas distintas. Que, a pesar de que los dos dijimos palabras con igual significado, mi amor por vos nunca fue el tuyo por mí. Que tus palabras eran oscuras, tenían otras intenciones, no eran puras. Mi "yo también", que fuera de contexto no significaría nada, era lo más transparente que escuché jamás. Sin vueltas, sin recobecos. Sin secretos ni mentiras. Simple y verdadero.
A partir de ese momento fui feliz, al menos durante un tiempo. Vivir en la mentira es bastante lindo. Pero de las cosas más feas que existen en el mundo está peleando por el primer puesto el caer de la mentira. Volver. Encontrar el cable a tierra es difícil. La caída es aún más. Y dolorosa. Excesiva e incomprensivamente dolorosa. Desde el día en que entendí cómo eran las cosas en realidad, cambió mi forma de vivir. Como primera consecuencia, odio los diccionarios. Las palabras no necesitan un significado por escrito con palabras aún más difíciles que la que se está buscando, si no llegan con sentimiento. Detesto las personas que hablan "con categoría" (yo le llamo hipocresía), que hacen larguísimos discrusos y en realidad, están diciendo sólo un renglón. Odio los que hablan mucho y no dicen nada, exacto. Porque entendí que solamente con una mirada podés decir mucho más. Con un gesto, o con unas palabritas. Fáciles, sencillas, cortitas, de esas que aprendemos a decir antes de los cinco años. Ése es el filtro. Cuando son palabras que un nene de cinco años no entendería, te están guitarreando con el verso de: hablo bien, te estoy diciendo verdades. Sí, hubiera preferido que me digas "te quiero" y no hubieras esperado ese "yo también" que se me escapó casi sin querer. Que te hubieras dado media vuelta y te hubieras tomado el colectivo sin siquiera esperar respuesta de mi parte. Que tu felicidad haya estado en haber dicho lo que sentías y no en darte cuenta que "caí en tu chamuyo barato". Que te hubieras sorprendido (sorprendido de verdad) cuando yo te mandara un mensaje de texto diciendote un "yo también", pero sin arrepentirme. Porque así todo hubiera sido distinto. Pero no, eso no iba a pasar. Porque vos no sos así. A vos no te importa lo que das, no sos feliz con hacer sentir bien al otro. Tu felicidad pasa por vos y por tu ombligo; por tu bienestar y por tu felicidad. Tal vez sí me querías. Pero seguramente no tanto como yo a vos, tu felicidad siempre estuvo primero. Y eso se notó desde tu declaración mal humorada: "quiero estar con vos, no entendés?" (disimulando ese no-sé-qué egoísta)

follow me

4 8 15 16 23 42